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El gusano del corazón es un parásito llamado Dirofilaria immitis transmitido a animales a través de la picada de un mosquito. Este parásito se aloja en el corazón tapando válvulas y causando eventualmente la muerte del anifitrión. El parásito pasa por varias etapas antes de llegar a su forma adulta y necesita al menos dos anfitriones para completar su ciclo de crecimiento. El mosquito común sirve como anfitrión intemedio en la etapa larval del gusano, ingiriendo la larva (microfilaria) al picar a un perro infectado y depositándola en un perro sano mediante otra picada. La microfilaria llega al torrente sanguíneo a través del cual llega al corazón y se aloja en éste en espera de la oportunidad para reproducirse, proceso que tarda generalmente de seis a siete meses. Los gusanos del corazón crecen y se multiplican, infestando las cámaras en el lado derecho del corazón y las arterias en los pulmones. Un gusano del corazón adulto puede llegar a medir 12 pulgadas de largo.
La hembra del gusano del corazón puede reproducir miles de microfilaria en un día. Estas pueden mantenerse circulando en el torrente sanguíneo hasta tres años en espera de ser ingeridas por un mosquito. Una vez salen del huesped original, las microfilarias se desarrollan en el mosquito durante diez días (en climas cálidos) luego de los cuales ya están listas para infectar a otro perro.
Un perro que ha sido infestado con gusanos del corazón puede manifestar los primeros síntomas luego de un año de adquirir el parásito y aún así la toz leve que aumenta cuando el perro se ejercita puede pasar desapercibida. Con el tiempo la toz empeora y el perro puede llegar a desmayarse por fatiga, padecer de cansancio excesivo, mostrar debilidad, perder peso y tocer sangre. El progreso de la enfermedad es traumático ya que la calidad de vida del perro disminuye aceleradamente hasta que llega a padecer de fallo cardíaco.
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La presencia de gusanos del corazón puede detectarse mediante un examen de sangre para identificar la presencia de microfilaria. Sin embargo, este examen no detectará la presencia de un gusano adulto ya alojado en el corazón. Para esto es necesario tomar radiografías del perro en las cuales se puede identificar visualmente la presencia de gusanos del corazón. Aunque las radiografías muestren un corazón libre de gusanos adultos, un perro puede estar acarreando microfilaria en la sangre por lo que siempre es recomendable hacer ambas pruebas (las radiografías y el examen de sangre) para obtener resultados precisos.
El tratamiento de esta condición es posible y puede ser exitoso únicamente si la condición no se ha desarrollado hasta niveles críticos. El primer paso es evaluar la condición física del paciente y tratar cualquier problema secundario como insuficiencia renal o cardíaca para asegurarse de que el paciente pueda sobrevivir el tratamiento. El segundo paso es eliminar los gusanos adultos con un compuesto de arsénico el cual se administra en dos dosis diarias por dos días, seguido por un período de varias semanas de inactividad física para darle tiempo al sistema del perro para que absorba los gusanos muertos. El esfuerzo físico puede causar que las lombrices muertas se rompan y lleguen a los pulmones causando la muerte.
Al menos de tres a cuatro semanas posterior al tratamiento inicial para eliminar los gusanos adultos, se debe continuar el tratamiento para eliminar cualquier microfilaria en la sangre. El perro es medicado una vez al día por una semana luego de la cual se examina la sangre para detectar la presencia de microfilaria. Si el examen de sangre muestra que aún hay microfilaria en la sangre se continúa el tratamiento y se puede aumentar la dosis de medicamento. Se deben realizar estudios de seguimiento regularmente por un año para evitar cualquier resurgir de la condición. En algunos casos de desarrollo avanzado del padecimiento se puede extraer quirúrgicamente los gusanos del corazón pero en casos extremos la única solución para evitar el sufrimiento de la mascota es la eutanasia.
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El riesgo de contraer gusanos del corazón en Puerto Rico, por las condiciones climatológicas de la isla, es muy alto. Ya que la enfermedad es transmitida a través de la picada de mosquito, las probabilidades de que una mascota contraiga la enfermedad es más alta en el trópico que en los hemisferios norte y sur. Por las frecuentes lluvias, la humedad y la propensión a que ocurran depósitos de agua que sirvan de criaderos de mosquitos, la incidencia de gusanos del corazón en perros (y gatos) es muy alta. La mejor manera de prevenir los gusanos del corazón es mediante medicamentos de administración oral disponibles a través de su veterinario de confianza.
Mientras que existen medicamentos de administración diaria, productos como HeartGard, Interceptor y ProHeart son más recomendados porque se administran sólo una vez al mes. Es sumamente importante que se administre el preventivo mensual sin interrupción para garantizar que su mascota no desarrolle gusanos del corazón. Aún con el tratamiento preventico, se debe examinar a su mascota una vez al año para detectar la presencia de gusanos del corazón.
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